jueves, 4 de marzo de 2010



(...) los corazones supuran y murguean danzas guerreras, bailan al hambre, cantan a la peste ... cueste lo que cueste, es el arte de la pelea
(...) como manada acechando a sus presas, no hay peor delito que dejarse basurear
(...) cuelgan de a diez en las tetas, son las condecoraciones que ningún genocida cargó
(...) si no se mueren de hambre, es que algo queda en la sangre que el viento no se llevó. Y cumbiean, todas las noches cumbiean, cuentan historias que ni el más cruel imaginó. Mastican rabia, como en antiguas reducciones, sin siquiera saber de dónde viene su piel

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