martes, 30 de marzo de 2010

Tarta de cebolla y Mahui Fever

Hoy terminé de ver la primer (y creo que única de acá para siempre) temporada de Mahui Fever. La pasan en un canal pedorro, a una hora pedorra y la trama es bastante pedorra: razón por la cual me enganché y la vi toda por internet.
En el anteúltimo capítulo realmente me sentí identificada. Muy identificada. Creo que por mucho tiempo pensé que mi 'historia de amor nefasta' era única, con personajes irrepetibles que vivieron situaciones inimaginables
ERROR. En la serie, a una de las protagonistas (Anna) le sucede lo mismo con su mejor amigo (Cheyne). Realmente me dio pena por Anna ... hecho bastante cualquiera porque la serie tiene de reality show lo que yo de vedette -es decir, nada- pero enfin, tal vez no me dio pena por ella en sí misma sino por lo que significaba para mí.
Ayer me puse a pensar: es la primera vez en mi vida que pasa tanto tiempo sin que nos hablemos. Realmente: las vacaciones empezaron 'temprano' y hace un mes que empezaron las clases y aún así aún no te vi, ni hablé ni supe de vos concretamente.
Esto viene a confirmar mi teoría de que nuestro maldito nexo vinculante era el Colegio; un poco triste, tal vez, pero cierto.
Retomando el tema de Mahui Fever: este capítulo que nombré termina con Cheyne, al lado de su nueva novia (a la que no quiere) mirando melancólicamente por la ventana y haciendo suponer a los televidentes que piensa en Anna.
¿De qué sirve pensar en ella si la lastimó? En definitiva, la serie no vale nada, pero encuentro muchas personas con las que o bien me identifico o bien identifico gente de mi alrededor.
Pasó mucha agua debajo del puente, por supuesto que las cosas no las tengo olvidadas ni mucho menos enterradas; pero, aún así, todo duele un poco menos: SÍ, SUENA MUY EMO.
Pero es cierto. Las cosas malas nos duelen y estoy tranquila de cada día duelan un poco más ... por dar un ejemplo, el otro día pasé caminando por cierto lugar y me acordé una tarde (de invierno). Seguí y seguí recordando, los detalles venían de a poco.
Después de recordar (ya había pasado ese lugar hacía varias cuadras) me puse a pensar en el MUCHO tiempo que hacía que no pensaba en eso. ¿De cuántas cosas me olvidaré?
Tal vez algún día pueda olvidarme tu cara ... tu olor no creo porque me equivoqué de marca y compré el mismo desodorante que usabas-
Tal vez algún día pueda dejar solo recuerdos lindos -y pocos- en mi memoria y olvidarme de todo lo malo

Confieso que durante un tiempo pensé que ibas a volver, arrastrándote (no literalmente, claro) para pedirme perdón por todo y decirme cuánto me necesitabas. Me imaginaba tu cara, tus lágrimas -imaginación a pleno- y tus palabras: los perdones, los halagos. Me imaginaba una versión de mí, totalmente diosa y superada diciéndote que te perdonaba, que te creía y obviamente después una espectacular reconciliación con flores y muchas horas de sexo.
Hoy se que no va a ser así. De hecho nunca lo fue. Siempre que volviste a mi, fue por rutina- Nuestros caminos se separaron cuando terminó el 2009 y vos tenés tus cosas, tu gente, tus gustos ... increíblemente alejado todo aquello de lo mío
Vos no me necesitás y siempre vas a tener una chica que te quiera y te busque. Creo que ni aunque murieses un día por volver lo harías: sería darme un gusto que nunca me quisiste dar
Entonces, para resumir un poco este testamento (sucesión in abtestato, NO QUIERO ESTUDIAR MÁS DCHO. ROMANO!) me declaro conciente del hecho de que no voy a volver a hablarte (ni vas a volver a hablarme), no voy a volver a buscarte (ni volverás tampoco a buscarme), no voy a volver a besarte ni abrazarte (tampoco vas a hacerlo vos) y nunca más voy a comprarme una ilusión que vos me vendas (porque tampoco vas a intentar vendérmela)
'Para bien o para mal ya se escribió, para bien o para mal ya se archivó, para bien o para mal se nos fugó'

FINAL (abierto, por supuesto)

No hay comentarios: